martes, 24 de noviembre de 2015

HEIDEGGER: “CONSTRUIR, PENSAR Y HABITAR” (Bauen, Denken, Wohnen)

HEIDEGGER: “CONSTRUIR, PENSAR Y HABITAR” (Bauen, Denken, Wohnen)
Martín Heidegger
https://jcmansur.wordpress.com/estetica-y-ciudad/conferencia-de-heidegger-construir-pensar-habitar-bauen-denken-wohnen/
Tomado de: Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España 1994.
Esta conferencia de Heidegger constituye uno de los paradigmas de la filosofía de la arquitectura contemporánea, en él se deja ver entre otras cosas-, el pensamiento hermenéutico heideggeriano en el que busca romper con la visión positivista y materialista de la arquitectura.
Desde el inicio de la conferencia Heidegger nos sitúa en una verdad que parecería incuestionable: el construir tiene como meta el habitar, construimos porque buscamos habitar, y parece que para habitar sólo podemos llegar si construimos algo. Sin embargo, Heidegger nos advierte que no todas las construcciones cumplen con la función de ser “moradas”, de hecho, Heidegger distingue la vivienda del habitar. Tenemos el caso de construcciones que no son vivienda, como el puente, el aeropuerto, el estadio, una central energética, la estación y una autopista, el muro de una presa, la nave del mercado. Podrá ser que no sean viviendas, al menos no las consideramos así, pero si están dentro de una “región del habitar”, el habitar va más allá de las construcciones (Heidegger,  p.127).
Así, la región del habitar no se limita a la vivienda; uno puede tener una casa pero no su alojamiento.Tenemos que el camionero tiene la autopista por casa, pero no su alojamiento, para una obrera la fábrica es su casa pero no su vivienda, el ingeniero de una central energética está ahí en su casa, pero no habita ahí.
Una construcción puede albergar al hombre. El hombre mora en una construcción, pero morar no es habitar en un lugar, entendiendo habitar como tener alojamiento.
Para aclarar más qué es el habitar, Heidegger lo distingue del mero “alojamiento” y para esto nos habla de la actual falta de vivienda que tenía en aquel entonces Alemania, en que alojarse era tener algo tranquilizador y reconfortante, estas construcciones de vivienda que proporcionan alojamiento, muy similar a lo que sucede hoy día en la construcción. En esas viviendas se buscaban buenas distribuciones, facilitar la vida práctica, precios asequibles, ventilación sol. El problema con ese tipo de “viviendas” es que ahí no necesariamente “acontece” el habitar.
Por otro lado, contrario a lo que podríamos pensar, las construcciones de las que se hablaba que no son viviendas, (el puente, el mercado, el camión, etc.) están de alguna manera hechas a partir del habitar, pues sirven para el habitar del hombre, con lo cual no podemos afirmar que el construir es el que genera el habitar, sino precisamente a la inversa: a saber, “El habitar sería en cada caso el fin que preside todo construir” (Bauen 140, Heidegger p. 128)
¿Cuál es la relación que guardan habitar y construir? Para Heidegger es la relación de fin a medio, pero en realidad no son dos actividades separadas y aquí está el punto penetrante de Heidegger, en separar construir y habitar es desfigurar las relaciones esenciales: “Construir no es solo medio y camino para el habitar, el construir es en sí mismo ya el habitar” (Bauen 140, Heidegger p.128).
Esto no lo podemos saber por otro medio que por el lenguaje, y aquí Heidegger recurre a su método filosófico que es desentrañar el sentido del ser a través del lenguaje. Es el lenguaje el señor del hombre. A continuación desentrañará lo que significa “construir”. La palabra del alto alemán BUAN, significa habitar en el sentido de permanecer y residir.  Bauen como verbo o construir es habitar y este sentido lo hemos perdido. Cuando decimos vecino Nachbarn, tomamos la palabra de Nachgebur, nachgebauer, quien habita en la proximidad. Así, verbos como buri, büren, beuron significan habitar.
Ahora bien, la palabra Buan no dice que construir sea habitar, sino que nos hace pensar el habitar que ella nombra. Si hablamos de morar hablamos de una forma de conducta que el hombre lleva a cabo. Así, contrario a lo que normalmente pensamos que en un lugar trabajamos y en otro habitamos, Heidegger quiere ir más lejos y afirma que el trabajar mismo es ya una forma de habitar, pues habitar no es una inactividad, habitamos desde nuestra profesión, habitamos cuando hacemos negocios o viajamos, incluso al caminar habitamos, así construir o bauen es originariamente habitar.
La implicación existencial que tiene esta afirmación se deja ver cuando afirma que antes construir y habitar eran entendidos de la misma manera: Bauen, buan, bhu, beo viene de la palabra bin o soy, como cuando decimos ich bin, du bist, bis sei, sé. Cuando digo ich bin o du bist es yo habito, tu habitas: esto es, el hombre es en la medida que habita, o dicho de otra forma, la forma como somos es el habitar.
De aquí que Heidegger termine por afirmar la identidad indisoluble entre el ser hombre y el habitar: “Ser hombre significa: estar en la tierra como mortal, significa: habitar.” (Bauen,141 Heidegger p. 129). La antigua palabra “bauen” significa que el hombre es en la medida en que habita, Bauen significa al mismo tiempo abrigar y cuidar. Cultivar, construir un campo de labor viene de Acker bauen, cultivar o construir una viña, es hacer madurar los frutos.
Construir en el sentido de abrigar y cuidar no es producir. Pero los buques y templos son producto de la construcción, es una obra, entonces no estaríamos hablando de cuidar, sino de erigir. Construir como cuidar en latin es collere, cultura y construir, en el sentido de levantar edificios es aedificare en latin, para Heidegger están incluidos en el propio construir, habitar. Así, el construir como el habitar, es un estar en la tierra, es vivir lo “habitual”. El habitar así, está detrás de las actividades del cuidar y edificar, son actividades que reivindican el nombre de construir.
La crítica de Heidegger es que “El sentido propio del construir a saber, el habitar, cae en el olvido” (Bauen, 141, Heidegger, p. 129) y no es un problema semántico, oculta una verdad, “el habitar no es experienciado como el ser del hombre: el habitar no se piensa nunca plenamente: como rasgo fundamental del ser del hombre.” (Bauen, 142, Heidegger p.130). Posteriormente hace una disertación del lenguaje: “El lenguaje le retira al hombre lo que aquél, en su decir, tiene de simple y grande. Pero no por ello enmudece la exhortación inicial del lenguaje; simplemente guarda silencio. El hombre, no obstante, deja de prestar atención a este silencio” (Bauen s 142 Heidegger p.130).
Pero al escuchar lo que el lenguaje dice del construir notamos que:
1.Construir es propiamente habitar.
2.El habitar es la manera como los mortales son en la tierra.
3.El construir como habitar se despliega en el construir que cuida, es decir, que cuida el crecimiento— y en el construir que  levanta edificios.
Heidegger nos advierte que no podemos preguntar por la esencia de un edificio, si no pensamos que todo construir es en sí un habitar. Así, se invierten los papeles del asunto “No habitamos porque hemos construido, sino que construimos y hemos construido en la medida en que habitamos, es decir, en cuanto que somos los que habitan” (Bauen 143, Heidegger,  p. 130).
Ahora bien, dice Heidegger, tendremos que preguntar qué es la esencia del habitar.

Habitar, del alemán Wohnen tiene enclavadas sus raíces en el sajón wuon, y el gótico wuniana, significan igual que el bauen, permanecer y residir. Pero el gótico wunian dice de modo más claro la experiencia de este permanecer. Wunian significa estar en paz o satisfecho, llevado a la paz y permanecer en ella, Friede paz es lo libre, das Frye, fry significa ser cuidado. Freien (liberar) sería propiamente cuidar.
Así, el cuidar no significa no hacer daño, cuidar como algo positivo es dejar algo en su esencia, re-albergar algo en su esencia, cuando lo rodeamos de una protección poner a buen recaudo.
Así, Habitar es haber sido llevado a la paz, esto es, permanecer a buen recaudo, apriscado en lo fry lo libre que lleva las cosas a su esencia.
De aquí que, “El rasgo fundamental del habitar es este cuidar (mirar para)” (Bauen, seite 143, Construir p. 131): “En el habitar descansa el ser del hombre y descansa en el sentido del residir los mortales en la tierra.” (Bauen, 143 Construir 131).
Ahora bien, qué significa tierra, tierra es un “bajo el cielo”, tierra y cielo co-significan, es permanecer ante los divinos y pertenecer a la comunidad de los hombres. Así, Heidegger nos quiere llevar a pensar que implica aquí una unidad originaria que implica tierra, cielo, los divinos y los mortales a una unidad.
“Tierra” es la que sirviendo sostiene. floreciendo da frutos (pensemos por ejemplo en la cosmovisión de los aztecas), lo que nos abre a aguas, animales y plantas, al pensar tierra pensamos los otros tres.
“Cielo”, camino arqueado del sol, curso de la luna en sus distintas fases, resplandor de estrellas, relaciones del año, paso de estaciones, luz, crepúsculo, oscuridad y claridad, tiempo hóspitalario e inhospito, paso de nubes, azul profundo, al pensar cielo, pensamos los tres, en todos los casos es lo mismo, pero no estamos considerando la simplicidad de los cuatro.
“los divinos” mensajeros de la divinidad que nos hacen señas. Desde el sagrado prevalecer de aquella aparece el Dios en su presente o se retira en su velamiento y lo mismo, al pensar en lo divino pensamos en los tres, pero no consideramos la simplicidad de los cuatro.
“mortales”, son los hombres, se llaman mortales, porque pueden morir. es capaz de la muerte y en este sentido sólo el hombre muere y de un modo permanente “mientras está en la tierra, bajo el cielo, ante los divinos”, al pensar en los mortales pensamos en los tres, pero no consideramos la simplicidad de los cuatro.
La unidad de los cuatro es ”La cuaternidad”, los mortales están en la cuaternidad al habitar: “El rasgo fundamental del habitar es el cuidar (mirar por).”
De esta forma Heidegger nos induce al tema central de la obra, los hombres en nuestro habitar, cuidamos de la cuaternidad es su rasgo más esencial, esto es habitar. “Los hombres como mortales, habitan en el modo como cuidan la cuaternidad en su esencia. Este cuidar que habita es así cuádruple.”
Un hombre o mortal, habita de acuerdo a los siguientes parámetros:
1.en la medida que salva la tierra (del alemán retten, salvar= salvación no es arrancar del peligro, salvar en alemán es franquearle a algo la entrada a su propia esencia. “Salvar la tierra es más que explotarla o incluso estrangular. Salvar la tierra no es adueñarse de la tierra, no es hacerla nuestro súbdito, de donde sólo un paso lleva a la explotación sin límites” (página 132 , seite 144-145).
2.Los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo. Dejan al sol y la luna seguir su viaje, las estrellas su ruta, las estaciones del año, su bendición y su injuria “no hacen de la noche día ni del día una carrera sin reposo”.
3.Los mortales habitan en la medida en que esperan a los divinos como divinos. “Esperando les sostienen lo inesperado yendo al encuentro de ellos; esperan las señas de su advenimiento y no desconocen los signos de su ausencia. no se hacen sus dioses ni practican el culto a ídolos, en la desgracia esperan aún la salvación que se les ha quitado.
4.Los mortales habitan también cuando conducen su esencia propia, son capaces de la muerte para que sea una “buena muerte”, pero no significa poner la muerte como meta como una nada vacía, ni ensombrecer el habitar por estar pensando en la muerte.
5.En el salvar la tierra el recibir el cielo, en la espera de los divinos, en el conducir de los mortales acaece de un modo propio el habitar como el cuádruple cuidar (mirar por) de la cuaternidad.
Cuidar es mirar por, es custodiar la cuaternidad para Heidegger pero es cuidar su esencia.
Este tomar en custodia es albergar, pero dónde es donde se guarda su propia esencia.
¿Cómo es que llevan los mortales el habitar como este cuidar? Si el habitar no fuera únicamente un residir en la tierra, bajo el cielo, ante los divinos, con los mortales, no habría tal habitar.
Habitar es residir cerca de las cosas. Cuidar guarda la cuaternidad en aquello cerca de lo cual los mortales residen, esto es, las cosas. es cuidar o guardar las cosas. (incluso, podemos pensar es que un cuidar el entorno y nombrarlo).
Este residir cerca de las cosas no es un añadido, es más bien la única manera como se lleva a cabo cada vez de un modo unitario la cuádruple residencia en la Cuaternidad (s.146- p.133).
Por otro lado, las cosas mismas albergan la cuaternidad, sólo cuando ellas mismas en tanto que cosas, son dejadas en su esencia (s. 146 p.133).
El cuidar y el erigir es el construir en el sentido estricto.
Habitar es guardar (en verdad) a la cuaternidad en las cosas, es en tanto que este guardar es un construir. Así, tenemos que preguntar, en qué medida pertenece el habitar al construir?
II.
Heidegger busca responder ahora a la interrogante ¿En qué medida pertenece el habitar al construir? Y Heidegger sabe que el contestar esta pregunta dilucida que es el construir pensado desde la esencia del habitar.
Construir lo entiende Heidegger como edificar cosas, lo que corresponde ahora es saber qué son las cosas construidas. Si tomamos el ejemplo de un puente podemos ver que “se tiende ligero y fuerte” por encima de la corriente, su papel no es solo juntar dos orillas, es lo que deja que una yazga frente a la otra, razón por la que el otro lado se opone al primero. En este sentido las orillas no discurren a lo largo de la corriente como fronteras indiferentes de la tierra firme, más bien el puente “Lleva la corriente, las orillas y la tierra a una vecindad recíproca.” (146, p.133).
“El puente coliga la tierra “como paisaje en torno a la corriente” (s. 146-147 p.134). El puente está preparado para los tiempos del cielo, la fuerza de las corrientes, es decir, está  preparado para la esencia de la naturaleza y su estructura y forma de disponerse nos habla de la esencia de la naturaleza, y comunica el agua con el cielo, aún en el acto de ocultarlo debajo del puente.
“El puente deja a la corriente su curso y al mismo tiempo garantiza a los mortales su camino, para que vayan de un país a otro.” (s. 147 p.134).  Esto nos llama la atención porque los puentes, los caminos, tienen que tener esta función, no “anular” la naturaleza que nos circunda, sino dejarla ser, y a la vez, dejarnos ser; por otro lado, el puente “permea” y la Arquitectura debe ver cómo “permean” los caminos y puentes, los espacios.
Así, nos dice el Filósofo alemán, los puentes “conducen” y lo hacen de distintas maneras,; de la misma manera, existen mucho tipo de puentes: grandes por los que pasan coches y carretas y unen ciudades, o pequeños que libran apenas riachuelos y todos ellos deben cumplir con la vocación de habitar para el ser humano.
¿Qué entraña el puente? Heidegger apunta el carácter “simbólico” del puente, que reunirá toda la cuaternidad, pues puente es:
1. Es el que nos conduce de un lugar a otro, el que nos muestra cómo el hombre aspira a superar lo que les es habitual a los hombres, lo que nos es aciago, “y de este modo se pongan ante la salvación de lo divino”.
2. El puente entonces nos enseña como seres para la muerte, a librar nuestro último camino.
3. También el puente “reúne”, como el paso que se lanza al otro lado, llevando ante los divinos. Esta dimensión de convocar a los divinos se nota muchas veces cuando en los puentes se añade la forma visible de una figura del santo que cuida el puente, o a veces no. También el puente, es un símbolo que nos proyecta a una dimensión de vida/muerte, hombres/dioses, cuando hablamos de nuestro tránsito a otra vida como un “cruzar el puente”.
4. El puente “coliga” según su manera cerca de la tierra y el cielo, los divinos y los mortales: “Coligar” se llama “thing”, puente es una cosa y lo es en tanto que la coligación de la Cuaternidad.
Lo normal es pensar que un puente es ante todo “un puente” (es decir, algo físico, neutro y distinto), en su ser propio, y que además se le pueden añadir otras cosas para que pueda expresar otras cosas y que después se convierta en símbolo.
Pero el puente no es nunca primero puente sin más y luego un símbolo, y tampoco es sólo un símbolo como que exprese algo que tomado de un modo estricto no pertenece a él. El puente no se muestra nunca como expresión, asevera Heidegger, el puente es una cosa y sólo eso, pero esa es su grandeza, que coliga la cuaternidad.
Para ampliar esta idea Heidegger aborda el tema “cómo entendemos las cosas” y critica que desde hace tiempo nos hemos habituado a estimar la esencia de la cosa de un modo demasiado pobre y critica sobre todo a Kant y con él la filosofía occidental que hace de la cosa un ignotum X que es afectado por propiedades perceptibles, y esto nos lleva a pensar y ver la realidad como si aquello que pertenece a la esencia fuera un aditamento introducido posteriormente, <>. Pero esto no es así.
Volviendo al caso del “puente” vemos que es una cosa de un tipo propio, porque el puente reúne una variedad de elementos, es decir “coliga”, y esto que reúne o coliga es la Cuaternidad que hace sitio a una plaza; de aquí que el Puente se constituye, ya no en una cosa, sino en un “lugar”, motivo por el cual afirma: “Pero solo aquello que en sí mismo es un lugar puede abrir un espacio a una plaza” 148 p.135.
Esta idea de Lugar a la que hemos aludido, le permite a Heidegger darnos una nueva idea de Espacio, ya no como un receptáculo neutro y abierto en el que se colocan “cosas”, antes bien, el puente abre un espacio, es decir, un lugar: “El lugar no está pensado ya antes del puente. Es cierto que antes de que esté puesto el puente, a lo largo de la corriente hay muchos sitios que pueden ser ocupados por algo”. (148 p. 135). De entre ellos uno se da como un lugar. Esto ocurre por el puente.
De esta manera se invierte nuestra concepción de espacio y lugar, a saber: el puente no es el que llega a estar en un lugar, sino que por el puente mismo surge un lugar. Es por el puente que surge el sitio. El puente es una cosa, coliga la cuaternidad, esto es, otorga o hace sitio a la cuaternidad <> le hace a la cuaternidad una plaza o un lugar>>, por eso, “Desde esta plaza se determinan plazas de pueblos y caminos por los que a un espacio se le hace espacio” (p. 135 s. 148-9)
<>.  Así, Heidegger nos advierte de este giro, las cosas no están en un lugar, las cosas son lugares, y como tal, sólo ellas otorgan cada vez espacios.
Raum nombra viene de Raum, rum, lugar franqueado para población y campamento.
Un espacio es algo “aviado” espaciado, a lo que se le ha franqueado espacio dentro de una frontera.
Los griegos empleaban la palabra “peras” para hablar de esta frontera y como tal frontera no es en lo que termina algo, sino aquello a partir de donde algo comienza a ser lo que es. El límite es lo que permite que inicie la esencia, para esto está el concepto orismos o frontera.
Espacio es lo aviado, aquello a lo que se ha hecho espacio. Lo que se ha dejado entrar en sus fronteras.
Lo espaciado es coligado por medio de un lugar, como por ejemplo un puente, por esto habría que concluir, piensa Heidegger, que los espacios reciben su esencia desde lugares y no desde “el espacio”. De acuerdo a este análisis puede Heidegger concluir que “A las cosas que, como lugares, otorgan plaza las llamaremos ahora, anticipando lo que diremos luego, construcciones” (S. 149 p.136).
Una construcción se llama así porque es pro-ducida por el construir que erige.
Para poder resolver qué tipo de producir es el que se hace con la construcción es algo que se puede saber sólo si se considera la esencia de las cosas que desde sí misma exigen para su producción el construir como un producir, estas cosas, dice Heidegger, son lugares que otorgan plaza a la cuaternidad, pues la plaza había un espacio.
En la esencia de estas cosas como lugares está el respecto de lugar y espacio, pero también la referencia del espacio al hombre que reside cerca el lugar.
De aquí que Heidegger intente aclarar la esencia de las construcciones, considerando lo siguiente:
1.En qué referencia están lugar y espacio.
2.Cuál es la relación entre hombre y espacio?
Sabemos que el puente es un lugar.
Como lugar, el puente otorga un espacio en el que están admitidos tierra y cielo, divinos y mortales.
El espacio que otorga el puente, esto es, el espacio al que el puente ha hecho sitio tiene distintas plazas, más cercanas o más lejanas al puente, dichas plazas se dejan estimar ahora como meros sitios entre los cuales hay una distancia medible. Heidegger toma la expresión de espacio griega, Stadion, que es siempre algo a lo que se ha aviado o se ha hecho espacio por emplazamientos.
Así pues, lo que los sitios han aviado es un espacio de un determinado tipo. Es un spatium (en latín), esto es, un espacio intermedio.
Así, Heidegger nos hace ver de una forma distinta la cercanía o lejanía entre hombres y cosas, que puede estar planteada no tanto por un espacio numérico, sino puede ser alejamiento en distancias de espacio intermedio.
El espacio si está representado por el Spatium nos muestra a un puente, por ejemplo, que aparece como un mero algo que está en un emplazamiento, que puede estar ocupado por algo distinto o reemplazado por una marca.
Este espacio intermedio al que hace alusión Heidegger también nos puede hablar de extensiones como altura, anchura, profundidad, un abstracto de las tres dimensiones.
Así, estas distintas dimensiones como altura, profundidad, anchura no es determinado por distancias, no es tanto un spatium, sino un “extensio” o extensión.
Heidegger nos mete en un nuevo concepto, “extensión” puede ser objeto de otra abstracción que, puede ser entendido como una relación analítico algebraica, pero estas relaciones sólo avían la posibilidad de la construcción puramente matemática de pluralidades con todas las dimensiones que se quieran.
Esto es el espacio según las matemáticas, pero “el· espacio así entendido no contiene espacios ni plazas, en el espacio de la física y matemática no encontraremos nunca “lugares”, entendiendo por ello cosas del tipo de un puente, antes bien “en los espacios que han sido aviados por los lugares está siempre el espacio como espacio intermedio, y en éste, a su vez, el espacio como pura extensión”. p. 137 s.151.
Tanto spatium como extensio dan la posibilidad de espaciar cosas y de medir de un cabo a otro según distancias, treschos direcciones y calcular estas medidas. Pero esto no lo hace ser el fundamento de la esencia de los espacios y lugares que son medibles con la ayuda de las Matemáticas.
El planteamiento de Heidegger quiere ir más lejos, en realidad los espacios que atravesamos todos los días están aviados por lugares, la esencia de los lugares tiene su fundamento en cosas del tipo de las construcciones.
La invitación de Heidegger es a la referencia entre lugares y espacios, entre espacios y espacio, para obtener un punto de apoyo para considerar la relación entre hombre y espacio.

Si hablamos de “hombre” y “espacio” no hay que entender que el hombre está de un lado y el espacio en otro, “el espacio no es un enfrente del hombre”, no es un objeto exterior ni una vivencia interior.” (p.137 s.151).
Si digo hombre, pienso “habita” y esto involucra “espacio” y de aquí la “residencia en la cuaternidad” que es un cerca de las cosas, y este cerca no quiere decir, “pegado físicamente”. Esto se ve que con traer a la memoria uno trae las coas a la presencia. “Los espacios y con ellos “el” espacio están ya siempre aviados a la residencia de los mortales”. (p. 138 s.152). De hecho el espacio se funda por el habitar del hombre, “Los espacios se abren por el hecho de que se los deja entrar en el habitar de los hombres.” (s. 152 p.138). Así, si los mortales son, habitando, aguantan espacios sobre el fundamento de su residencia cerca de cosas y lugares, y por “aguantar espacios” pueden atravesarlos.
Vamos por espacios y este hacerlo permite que los aguantemos residiendo siempre cerca de lugares y cosas cercanas y lejanas. No estoy como cuerpo encapsulado en un lugar y me desplazo a un lugar, por ejemplo, no me desplazo a la salida, de alguna manera ya está uno en a salida, estoy allí porque aguanto el espacio y sólo así puedo atravesarlo.
Al estar en mi mismo incluso, no abandono la pertenencia a la cuaternidad. Si meditamos sobre nosotros mismos, vamos hacia nosotros volviendo de las cosas, sin abandonar la residencia cerca de las cosas. Si esta residencia determina al ser del hombre, pueden las cosas llegar a no decirnos nada ni importarnos nada.
El “respecto” del hombre con los lugares y a través de ellos con espacios descansa en un fundamento: “El habitar”. El modo de habérnosla con el espacio no es otra cosa que el habitar pensado de un modo esencial. Así, podemos volver a ver las construcciones pero de otra manera: el puente es una cosa de este tipo, el lugar deja entrar la simplicidad de tierra y cielo, de divinos y de mortales a una plaza.
El lugar es un cobijo de la cuaternidad, es un Huis, esto es una casa, las cosas del tipo puente, o de la cuaternidad, dan casa a la residencia del hombre, son viviendas pero no moradas en sentido estricto.
Este es el construir, su esencia descansa en que esto corresponde al tipo de estas cosas”, lugares que otorgan espacios, el construir porque instala lugares es un instituir y ensamblar de espacios.
Construir, por instalar lugares es un instituir y ensamblar de espacios. El construir pro-duce lugares, con la inserción de sus espacios, el espacio es sptaium y extensio, llega necesariamente al ensamblaje cósico de las construcciones.
el construir no configura nunca “el” espacio ni de modo inmediato ni mediato. El construir al producir las cosas como lugares está más cerca de la esencia de los espacios y del provenir esencial “del” espacio que toda la Geometría y las Matemáticas.
Este construir erige lugares que avían una plaza a la Cuaternidad.
De la simplicidad en laque tierra y cielo, divinos y mortales se pertenecen mutuamente, recibe el construir la indicación para eregir lugares.
Así, desde la Cuaternidad, el construir toma sobre sí las medidas para toda medición transversal de los espacios. Y para todo tomar la medida de los espacios que están cada vez aviados por los lugares instituidos. Así, las construcciones mantienen (en verdad) a la Cuaternidad, cuidan la cuaternidad, salvar la tierra, recibir el cielo, estar a la espera de los divinos, guiar a los mortales, es un cuádruple cuidar, y esta “es la esencia simple del habitar”. (p.140 s.154).
Heidegger llega ya a una expresión tajante “las auténticas construcciones marcan el habitar llevándolo a su esencia y dan casa a esta esencia” (p.140 s.155).
En resumen Heidegger afirma que esto ha sido intentar pensar desde el dejar habitar la esencia del construir que erige, “experienciamos” de un modo más claro dónde descansa aquel producir, actividad cuyos rendimientos tienen como consecuencia un resultado, la construcción terminada.
Se puede prepresentar el pro-ducir así. Uno aprende algo correcto, y no obstante no acierta nunca con su esencia que es un traer que pone delante. Esto es, el construir trae la cuaternidad y la lleva a una “cosa”, el puente, y pone la cosa “delante” como un lugar llevándolo a lo ha presente que está aviado por este lugar.
Pro-ducir o hervorbringen se dice en griego tikto: tek es la raíz de la cual procede Técnica o techne, técnica no es arte ni oficio manual, sino dejar que algo aparezca en lo presente.
Techne es pro-ducir, dejar aparecer, “La techne que hay que pensar así se oculta desde hace mucho tiempo en lo téctónico de la arquitectura” p.140 s.154.
Por esa esencia del pro-ducir que construye no se puede pensar de un modo suficiente a partir del arte de construir ni de la ingeniería ni de una mera copulación de ambos.
La esencia del construir es el “dejar habitar”, la cumplimentación de la esencia del construir es el erigir lugares por medio del ensamblar espacios.
Así la conclusión es clara “sólo si somos capaces de habitar podemos construir” (p.141 s.)
Y pone el ejemplo de una casa de Selva Negra, donde se deja que tierra y cielo, divinos y mortales entren simplemente en las cosas y esto erige la casa. la casa en la ladera está a resguardo del viento, entre las praderas, cercana a la fuente, su techo sostiene por la inclinación el peso de la nieve, protege las habitaciones contra las tormentas de invierno, no se deja de lado en esta casa el rincón para la imagen de nuestro Señor detrás de la mesa comunitaria, “ha aviado en la habitación los lugares sagrados para el nacimiento y el árbol de la muerte” esto es, el ataúd. así bajo el tejado les ha marcado la impronta de su paso por el tiempo. “Sólo si somos capaces de habitar podemos construir” (p.141)
“El habitar es el rasgo fundamental del ser según el cual son los mortales” (p.141). por esto Heidegger piensa que esta reflexión sobre el habitar puede dar más luz sobre el hecho de que el construir pertenece al habitar y es el modo como de él recibe su esencia.
Ya suficiente tarea sería considerar que construir y habitar son algo digno de ser preguntado y pensado.
“Construir y pensar son siempre, cada uno a su manera, ineludibles para el habitar. Pero al mismo tiempo serán insuficientes para el habitar mientras cada uno lleve lo Siyoi por separado en lugar de escucharse el uno al otro. Serán capaces de esto si ambos, construir y pensar, pertenecen al habitar, permanecen en su propios límites y saben que tanto el uno como el otro vienen del taller de una larga experiencia y de un incesante ejercicio” (p. 141-142, s )
Con lo anterior comprendemos un poco más por qué la crítica de Heidegger a la idea del habitar hoy día, pues se ha dejado de lado la esencia del habitar, y en lugar de esto estamos ante la penuria de viviendas, y aun cuando se ponen medios para remediarla, se intenta evitar esta penuria haciendo viviendas, fomentando la construcción, planificando la industria y el negocio de la construcción: sin embargo, ahí no está la solución, la solución  estará cuando comprendamos la esencia del habitar y no pensemos desde el construir, es decir, cuando antepongamos al hombre y la cuaternidad y desde el hombre hagamos relucir la verdadera esencia de ser y habitar, pero ante esta pérdida de conocimiento del habitar, sólo podremos pensar en vivienda como un colocar personas en lugares, y no como el hacer que las personas “funden” lugares y convoquen el sentido del ser: “…la auténtica penuria del habitar no consiste en primer lugar en la falta de viviendas. La auténtica penuria de viviendas es más antigua aún que el ascenso demográfico sobre la tierra y que la situación de los obreros de la industria. La auténtica penuria del habitar descansa en el hecho de que los mortales primero tienen que volver a buscar la esencia del habitar, de que tienen que aprender primero a habitar” (p.142).

Llevaran a cabo esto cuando construyan desde el habitar y piensen para el habitar.

" LA DESHONRA DEL LENGUAJE" DE ANNA MARIA BARBERA:

" LA DESHONRA DEL LENGUAJE" DE ANNA MARIA BARBERA:
“La corrupción de las personas, las sociedades y la política comienza por la corrupción de los conceptos”.  Alfonso López Quintás.

TEMARIO DEL ARTÍCULO:
Introducción
1. Definición  de manipulación.
2. Circunstancias que favorecen la manipulación.
3. Procedimientos estratégicos usados en la manipulación.
4. Diversos tipos de manipulación.
5. Consecuencias de las manipulaciones en el ser humano.
6. Antídotos contra la manipulación.
7. Bibliografía.

INTRODUCCIÓN
“Un pueblo privado de libertad interior regresa fácilmente a estadios de primitivismo y barbarie, con un cultivo abierto por lo vulgar y grosero, aunque disfrute de un alto grado de bienestar”. Esto decía Ortega y Gasset ya en 1929, en su libro La rebelión de las masas. En el período de entreguerras, algunos filósofos como Gabriel Marcel y un buen número de intelectuales pedían en Europa un cambio en el estilo de pensar, sentir y actuar. Emmanuel Mounier, en su revista Esprit, señalaba la urgencia de detener la creciente deshumanización de Occidente. Por su parte, Albert Camus instaba a terminar con la mutilación sistemática de las almas y volver a dar al hombre su voz de humanidad.
Esas voces se han ido multiplicando, y hoy se levantan en los cinco continentes. ¿Pero qué hemos hecho? Las hemos dejado clamando en el desierto, y hemos acogido en cambio  los sofismas del relativismo y las degradaciones humanas instauradas por el empirismo materialista, que desembocan inevitablemente en el nihilismo contemporáneo.
Nos hemos tragado el slogan de que somos libres porque vivimos en democracia y tenemos un alto grado de tecnología. Una democracia que no es democrática y una tecnología cada vez más capturada por el marketing. Esta ingenuidad nos ha dejado vulnerables ante la manipulación de las conciencias, y ha permitido que seamos dominados en muchos aspectos, sin entender las verdaderas causas de nuestra descomposición social, del progresivo aumento de la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, las perversiones sexuales, la corrupción política, la depresión, y sobre todo la confusión que impera respecto a las opciones superiores de la vida humana. Simultáneamente, el incremento de esos síndromes ha ido atrofiando en la misma proporción nuestros mejores sentimientos sociales: solidaridad, generosidad, compasión.
 Necesitamos emanciparnos de esos condicionamientos, y generar una concepción de la vida definitivamente acorde con la condición humana. Uno de los primeros pasos es analizar críticamente nuestras circunstancias y empezar a recuperar el lenguaje secuestrado por los manipuladores, para ir ganando una libertad interior que nos permita elegir en cada momento lo que realmente mejora nuestra experiencia de la vida.
Para elaborar este trabajo consulté varias fuentes bibliográficas.  Pero la mayoría de las ideas y ejemplos fueron extraídos de las obras de Alfonso López Quintás, filósofo español de la corriente personalista, que ha investigado a fondo este tema crucial de nuestro tiempo.

1. DEFINICIÓN DE MANIPULACIÓN.
La manipulación responde a la voluntad de dominar a personas o grupos para dirigir su conducta en cualquier ámbito de la vida. .
Manipular significa manejar. Los objetos se manipulan, pero cuando esto ocurre con el ser humano, es tratado también como una cosa, y su dignidad queda mutilada. Esta cosificación constituye un envilecimiento que provoca en mayor o menor grado la pérdida de la libertad. Sin embargo, dicha pérdida no es percibida en el plano consciente; el manipulado no se percata de que es conducido a una decisión, y no advierte hasta qué punto es dominado.
Lo que se busca es provocar un estado de conciencia, una acción, pero sin presionar ni emitir un mandato, sino actuando sobre el inconsciente, sobre el sistema nervioso, sobre los instintos o la emotividad. La persona no recibe razones que pueda analizar, sino que es vencida desde su propio interior.
El manipulador recurre a un manejo estratégico del lenguaje, que opera de modo au-tomático sobre la inteligencia, la voluntad y el sentimiento, anulando la capacidad de reflexión critica.
Numerosos libros escritos sobre el tema señalan hasta qué punto los mensajes subliminales pueden distorsionar la toma de decisiones; evidentemente, es un fenómeno vinculado con la manipulación. Se han hecho pruebas que han revelado cómo la comunicación publicitaria puede generar necesidades que la gente no tiene, para incitarla a consumir.
Leonard Mlodinow, investigador de CALTECH, acaba de editar un libro sobre la importancia de la comunicación inconsciente: Subliminal: How your unconscius mind rules your behavior.

2. CIRCUNSTANCIAS QUE FAVORECEN LA MANIPULACIÓN.
2.1 El ethos occidental (ethos = sistema de valores de una sociedad o de una cultura).
Morris Berman, en su libro El Reencantamiento del Mundo, emite este certero diag-nóstico sobre el Occidente contemporáneo: “Los individuos y las sociedades son entidades organizadas, están codificados de una determinada manera, que es coherente y tiene sentido tanto en términos emocionales como cognitivos para sus miembros. El proceso de codificación es lo que las hace estables”.
“La mayoría de nosotros, que nos hemos formado en las sociedades industriales de Occidente, hemos sido entrenados dentro de sus pautas instrumentales, y por eso mismo no nos percatamos de estas pautas; constituyen nuestro “ethos”, son lo normal, y por tan-to nos resultan invisibles”.
Esto hace que nuestras relaciones y hasta el ejercicio de nuestra razón sean también
instrumentales, y que nos resulte natural usar la manipulación. Ya no se pregunta: “¿Es esto bueno?”, sino solamente: “¿Funciona, es útil?”

2.2 El moderno paradigma mecanicista, derivado del método cartesiano.
Según Descartes, conocer consiste en dividir una cosa en sus componentes funcionales, hasta llegar a las funciones indivisibles, y luego rearmarla, haciendo el proceso inverso. Establece así que cada cosa es sólo la suma de sus partes.
Esa visión cartesiana fue extrapolada al ser humano, y distorsionó en gran medida sus relaciones con el mundo, con las personas y consigo mismo. Se pensó que todo era un objeto distante y desconectado del hombre, hasta concluir al fin que el hombre mismo era también una cosa, que su cuerpo, mente y espíritu estaban separados como las partes de una máquina, y que por lo tanto su manipulación era perfectamente legítima.

2.3 El relativismo. La filosofía positivista de Augusto Comte difundió la creencia de que el único conocimiento real es el que proporciona la ciencia experimental y matemática, y que cada descubrimiento científico es relativo a una situación y a un  momento  determinados, de modo que nunca se puede alcanzar un conocimiento válido para las de-más situaciones.
 En Consecuencia, no existe ninguna verdad absoluta. En eso consiste el relativismo, que termina provocando el subjetivismo cognoscitivo y hasta la abulia mental, ya que para los relativistas, como dicen los conocidos versos de Campoamor, “Todo es según el color – del cristal con que se mira”.
La investigación científica ha confirmado el carácter cambiante de los fenómenos físicos. Pero mucha gente de hoy proyecta esa constatación a los asuntos humanos, y da por supuesto, sin el menor análisis, que todos son procesos mutantes, y que también lo son los conceptos, los valores, las normas morales, y todas las convicciones que consideramos verdaderas. Así el hombre debe adaptar su mente y su conducta al flujo temporal de la vida. La tradición es un pesado fardo que bloquea el avance y el progreso.  Ser calificado de progresista parece ser el supremo elogio de nuestra época. Un escenario altamente propicio para toda clase de manipulaciones.

2.4 La banalización de la vida humana actual, provocada por el torrente informativo que nos llega a través de los medios de comunicación. Ese alud incesante no nos transmite auténticas verdades, y no nos deja tiempo para la reflexión personal, la revisión crítica y la búsqueda del verdadero conocimiento. Acumulamos datos inconexos, que nos ocultan los significados de fondo de la realidad. 

2.5 El secuestro del lenguaje. Pervierte su carácter de instrumento de la verdad, y lo convierte en un ilusionismo destinado a provocar falsas percepciones en todos los ámbitos de la realidad. La imprecisión y ambigüedad del lenguaje actual, que adultera el significado de palabras claves para la vida humana, no es una mera moda, sino un síndrome de nuestro tiempo, y crea un clima propicio a toda suerte de manipulaciones, puesto que es en la confusión mental donde el manipulador se mueve a sus anchas, convirtiendo el lenguaje en un antilenguaje, en un arte de seducción urdido para engañar y someter.

2.6 La carga emocional de algunas palabras, que la manipulación del lenguaje durante muchos años ha incrementado de manera inverosímil. Ejemplo: la palabra “izquierda”, aplicada a una determinada corriente política. Primero se usó para designar la ubicación de un determinado grupo en el hemiciclo del parlamento francés. Luego se la vinculó con los movimientos revolucionarios en pro de la libertad, y con la abolición del orden sociopolítico establecido. Posteriormente se le agregó el concepto de cambios innovadores para el futuro. Ahora, la palabra “izquierda” equivale para muchos a Libertad y Progreso, y ambos términos están permeados por una alta carga emocional.

3. PROCEDIMIENTOS ESTRATÉGICOS USADOS POR LA MANIPULACIÓN.
3.1 La primera ley del demagogo manipulador es no matizar los conceptos, a fin de asignarles en cada momento el sentido que mejor se adecúe a sus fines de estratega del pensamiento.
El que intenta dominar no va nunca a lo esencial y nuclear, subraya los pormenores que le interesan para impresionar la sensibilidad de la gente, no para resolver el asunto que se está tratando.
Empobrece el lenguaje para poder tergiversarlo.
El uso banal del lenguaje le permite hacer tabla rasa de convicciones profundas, criterios y normas morales, es decir, de todo lo que sustenta el mundo del espíritu, y banalizarlo al igual que las palabras.
El manipulador no acepta el diálogo como medio clarificador de las ideas, porque si lo hace debe enfrentar los significados de fondo de los conceptos.

3.2 Redundancia desinformativa tendenciosa, empleada para crear un clima favorable a toda clase de equívocos y errores.
Una mentira o una verdad dicha a medias, si es repetida por un medio de comunicación,
acaba convirtiéndose en una verdad de hecho, que nadie discute para no quedar descalificado socialmente.
Mauricio Electorat dice en un artículo publicado por El Mercurio: “Lo que no aparece en TV, no existe. Para las masas el principio de lo real es la TV, la gente toma lo que aparece en la pantalla como la verdad misma, sin detenerse a pensar en la manipulación que de hecho hay detrás. Se confunde sin más la pantalla con la realidad”.
Y M. Mac Luhan, un gran teórico de la comunicación, afirmó: “El Medio es el Mensaje. No se dice algo porque es verdad; se toma como verdad porque se dice”.

3.3 La insistencia como táctica de persuasión, unida a la redundancia desinformativa.
Cuando se repiten mecánicamente ideas o imágenes cargadas de intención ideológica, se las graba a fuego en las conciencias de la gente.
No se demuestra nada, no se dan razones, pero el mero hecho de repetir multiplica la presencia de lo repetido en el clima cultural. Esa presencia renovada una y otra vez lo hace cotidiano, y lo cotidiano acaba siendo para muchos algo natural, que no se pone en tela de juicio.
Repetir un slogan, un lema, una consigna, martillear sin pausa una idea, y el resultado es que los pensamientos, las emociones y las conductas de la gente quedan condicionados en el sentido dispuesto por el manipulador.
“Es lo que se lleva, lo que se usa, lo actual, lo que piensa y hace todo el mundo”.
Son las frases típicas con que muchos justifican su pasivo sometimiento a la sofística contemporánea.
El poder oculto de la repetición induce a ciertos agentes y sectores ideológicos a insistir en unas cuantas ideas básicas, toscas y carentes de toda fundamentación, pero astutamente pensadas y formuladas para generar un clima de opinión favorable a sus propias tesis y posiciones.
Detrás de esos manejos late una amenaza implícita: “No se les ocurra denunciar esto, porque se exponen a ser considerados reaccionarios, anticuados, retrógrados, intransigentes,
dogmáticos, fascistas, etc., etc.” Calificativos bien escogidos por los virtuosos del arte manipulador. Y si la denuncia procede de algún grupo opositor relevante, se pone en marcha cualquier maniobra de desprestigio, para anular el efecto que pueda causar en la ciudadanía. Mientras tanto, en los medios de comunicación se continúa emitiendo el mismo mensaje partidista, día tras día.

3.4. El manipulador se las ingenia para engañar sin mentir. Opera con trucos basados en el uso arbitrario del lenguaje y de la imagen, y lo hace velozmente, como un ilusionista. Acelera los análisis y los debates, para no dar tiempo a profundizar en ninguno de los temas abordados, usando palabras “talismanes” como libertad, autonomía, democracia, igualdad, derechos, progreso, cambio, diversidad, consenso, demanda ciudadana, etc., y tan rápidamente que es imposible esclarecer su verdadero significado, con lo cual se perpetúa el significado erróneo que les han impartido décadas de manipulación semántica.

3.5 Otras veces el manipulador miente abiertamente y sin medida. La eficacia de la mentira propalada rotundamente, sin vacilación alguna, fue señalada por el propio Lenin, quien acuñó esta máxima: “Contra los cuerpos, la violencia; contra las almas, la mentira.” Afirmó que la verdad era un prejuicio burgués, y que la mentira debía ser empleada cada vez que fuera útil.

3.6 Utilización del lenguaje emocional de las canciones.
Una de las formas de sacar partido a la emotividad de la gente y dejar fuera de juego a la inteligencia crítica, es utilizar canciones para suscitar determinados sentimientos, pues también se pueden inyectar consignas ideológicas a través de sus letras. Es el caso de muchas canciones de protesta, y de otras que promueven la rebelión contra el “establishment”, la anarquía moral, o el vivir como a uno se le dé la gana.

3.7 El recurso de la mofa, la burla y el escarnio. Ataca el flanco más débil del adversario, endosándole caricaturas que lo ridiculizan, o deformando su imagen pública mediante una deliberada desinformación. Ambas adulteraciones se difunden a través de medios informativos aparentemente ajenos al manipulador, para dar así una impresión de objetiva imparcialidad. De esta manera, la mayoría de las personas harán caso omiso de las razones que esgrima el adversario.
El recurso de la mofa no concede al adversario el don de la palabra, no le permite explicarse, defenderse, discutir un problema. Lo pone en una situación de desamparo total ante la gente, para que ésta no caiga en la tentación de iniciar con él un diálogo que pueda esclarecer cómo es en realidad.

3.8 Alteración sinuosa del sentido de términos y locuciones.
Dada la carga emocional implícita en cada vocablo y cada expresión del lenguaje ordinario, el demagogo sustituye los que detonan una carga emocional adversa a sus propósitos por otros que generan la carga contraria.
Ejemplos:
Aborto = Interrupción voluntaria del embarazo.
Régimen totalitario = Democracia popular.
Bandas de delincuentes políticos = Comandos de guerrillas urbanas.
Campos de concentración = Centros de reeducación.
Etc.
Son máscaras semánticas que ocultan los hechos reales, mediante el astuto expediente de designarlos con otras palabras.

3.9 Estimular la tendencia a los logros fáciles que no requieren esfuerzo, y a las sensaciones automáticamente placenteras, sobre todo las de tipo colectivista. El propósito es impedir que la gente desarrolle su inteligencia, sus capacidades funcionales y su creatividad, y se vaya embruteciendo al adquirir hábitos adictivos. Ejemplos: el fanatismo futbolístico, el carrete adolescente y juvenil, reunirse con los amigos después del trabajo para consumir cantidades descomunales de cerveza, el chateo por Internet, los juegos electrónicos, etc.

3.10 Desvío de la atención. Lo usa el manipulador cambiando de tema en un debate cuando alguien expone un argumento contrario a sus posiciones, o suscitando un escándalo que le sirva como cortina de humo para tapar una noticia adversa a sus intereses.

3.11 Valoración por vía de concordancia y por vía de oposición o rebote.
El manipulador no valora los hechos y acontecimientos de modo directo, atendiendo a su configuración objetiva, sino confrontándolos con una realidad distinta. Esa confrontación puede asumir dos alternativas: armónica y colisional.
La valoración por confrontación armónica tiene lugar cuando se procura que en la mente de una persona se superpongan dos imágenes: la del producto que se quiere vender y la de otra opción sumamente atractiva para la sensibilidad de mucha gente. Así el producto quedará asociado a la segunda imagen, y aparecerá orlado de un nimbo radiante, que la impulsará inconscientemente a comprarlo. Ejemplo: “Destapa la felicidad”, slogan usado para promocionar una bebida gaseosa.
La confrontación colisional es aplicada por el manipulador a ciertos dualismos sociales y económicos, cuando uno de sus extremos ha sido previamente execrado mediante una campaña de descrédito, y el otro enaltecido como su polo opuesto. Ejemplos: “La derecha y la izquierda“. Los ricos y los pobres”. “Los empresarios y la clase trabajadora”. “Los privilegiados y los desposeídos”.
Ese uso confrontacional genera una colosal energía que anula toda posibilidad de reflexión, entendimiento y concordia.

3.12 Interpretación reduccionista del ser humano.
Consiste en alterar astutamente los esquemas mentales, por ejemplo, oponiendo Libertad a Límite, Autonomía a Solidaridad, Verdad a Diversidad, Ideales Superiores a Realismo.
Los conceptos, una vez banalizados y empobrecidos de sentido, se enfrentan entre sí y forman dilemas. Cuando las conciencias se pueblan de falsos dilemas, la vida humana se parte en fragmentos recíprocamente inconciliables, y queda expuesta a toda clase de errores y desorientaciones. Otro escenario propicio a las manipulaciones.

3.13 Difamación de personas o instituciones que trabajan por objetivos contrarios a los del manipulador, y que ejercen alguna función directiva de la sociedad.
Aquí todo vale: orquestar calumnias, propalar rumores (“Dicen que…”), dar en la prensa por culpable al que está siendo investigado, etc. (Carlos Bombal se retiró de la política debido a las falsedades difundidas en su contra).
Así la opinión pública puede ser manejada impunemente por quienes dominan los medios comunicacionales.

4. TIPOS DE MANIPULACIÓN.
Las formas de manipulación son diversas, pero tienen un rasgo común: bloquean o anulan la capacidad de pensar, sentir y actuar libremente, y lo hacen de manera hábilmente encubierta.

4.1 La manipulación del marketing.
La publicidad comercial puede traicionar su función natural —informar y orientar a los consumidores—, e intentar inyectarles motivaciones irracionales para que compren ciertos productos o ciertas marcas de los mismos. Entonces se convierte de hecho en un poderoso agente del consumismo. A veces va incluso más allá, y crea necesidades artificiales de productos y servicios, para impulsar a la gente a adquirir  cosas que no necesita.
Con frecuencia apela deliberadamente a motivos como la envidia, la codicia, la emulación, el sentimiento de inferioridad, el status social basado en tener y no en ser. Es decir, explota y pone de relieve las indigencias humanas, y presenta el consumismo como una opción superior de la vida.
Excita también el deseo y la voluntad de poseer, para disfrutar satisfacciones proclamadas como un fin en sí mismo. Trastoca así paulatinamente el sistema de valoraciones del ser humano, reemplazando lo esencial por lo accesorio y contingente. El slogan comercial “Soy lo que ves”, usado para publicitar ropa, es un típico ejemplo de ese trastocamiento.
La explotación mercantil de las mujeres es un abuso frecuente, y al mismo tiempo nefasto. La exaltación publicitaria de cosméticos, perfumes, atuendos femeninos, marcas de champú y otros productos de belleza a la categoría de instrumentos mágicos de seducción, legitima y estimula en alto grado la vanidad, convierte el atractivo físico en un ícono al que hay que endir culto, deja fuera a las que no lo poseen, y degrada el valor de ser madre y dueña de casa.

4.2 La manipulación ideológica.
Una ideología es una concepción simplista, unilateral, tosca y utópica de la vida humana, desconectada de la realidad. Por eso las ideologías no tienen poder de convicción y persuasión, y sólo pueden ser inoculadas en la gente de dos maneras: por la violencia, y entonces se convierten en dictaduras totalitarias; o por la astucia, y en tal caso recurren a las diferentes estrategias urdidas por la manipulación, sobre todo la del lenguaje.
El peor efecto de la manipulación ideológica es que inyecta en las conciencias falsos  modelos de la vida y la conducta humanas, que no corresponden a la verdadera condición del hombre, sino que han sido formulados arbitrariamente por un designio político.
Los ideólogos operan a largo plazo, con paciencia y visión de futuro, a fin de que sus formulaciones teóricas vayan seduciendo progresivamente incluso a quienes las rechazan en una primera etapa, oponiéndoles su propia reflexión crítica.
El comunista italiano Antonio Gramsci diseñó una estrategia completa, altamente eficaz, para lograr el poder político a través de la infiltración cultural. Esa estrategia ha sido adoptada por casi todas las corrientes marxistas de Occidente, sobre todo por el autodenominado “socialismo renovado”. Ahora la izquierda occidental no intenta alcanzar el poder por la vía revolucionaria, sino a través de procesos electorales, y su recurso favorito es manipular el lenguaje, para modelar las ideas y los sentimientos del “pueblo” según el modelo acuñado por Gramsci, y legitimarse así como una alternativa política respaldada mayoritariamente por la ciudadanía.
Esa manipulación ha sido brutal, en los medios de comunicación y en todos los ámbitos humanos: política, orden social, educación, arte, sistemas jurídicos, economía, trabajo, etc., y ha llegado al extremo de invadir la vida privada. Se han desarticulado las creencias y los valores opuestos al socialismo gramsciano, se han adulterado los auténticos significados de los conceptos reemplazándolos por categorías marxistas, se ha expulsado a Dios de la realidad, y se ha convertido al ser humano en un simple engranaje mecánico del colectivo social, trastocando su naturaleza y dejando fuera del juego todas sus tendencias y aspiraciones superiores.
Gramsci fue un maestro en el arte de manipular. Lo fueron también los que aplicaron sus tácticas en el pasado, y lo son sus actuales seguidores, que las han puesto en práctica en todas las instancias del quehacer humano.
Han instaurado un sistema educativo modelado por el materialismo, y han puesto en jaque la libertad de enseñanza, estableciendo planes de estudio obligatorios centrados en conocimientos puramente utilitarios, que no enseñan a vivir, no activan las potencialidades naturales de los alumnos —sobre todo las que generan un sano desarrollo de la personalidad— y descartan todas las dimensiones trascendentes, incluidas las de la moral y la religiosidad.
Han logrado la aprobación de leyes contra natura mediante los votos de mayoría (una mayoría hábilmente manipulada), con lo cual muchos tienden a pensar que todo lo legal es oralmente lícito.
Han infiltrado ideológicamente obras artísticas y espectáculos, y lo han hecho a todo dar, sin que la gran masa lo advierta. Ejemplo: Los pitufos, programa infantil de TV que se transmite todos los días en nuestro país. El malo de la serie (Gargamel) es un monje que usa sotana, y el castillo donde vive es una iglesia. Los protagonistas simpáticos y entre-tenidos, con los cuales los niños se identifican, son el mentiroso, el irresponsable, la vanidosa. Los personajes que repelen son el trabajador, el responsable y el caritativo.
Una película de tantas: El año pasado en Marienbad. Su creador y director, Alain Robbe–Grillet, explica así cómo debe ser vista: “La historia narrada le parecerá la más realista, la más verdadera, tan pronto como acepte prescindir de aburridos análisis e ideas interpretativas. Sólo debe dejarse llevar por sus emociones. Se debe acabar con el mito de la profundidad”. Este cineasta proclama su intención de situar al espectador en un plano de sentimientos superficiales, sin mensaje alguno racional. Pero lo hay: es el de emancipar las emociones de la inteligencia, dejándolas a la deriva.
Otras producciones fílmicas igualmente manipuladas son Jesucristo Superstar, El Código da Vinci, El Nombre de la Rosa…
La literatura ha corrido una análoga suerte ideológica. Obras escritas por autores que figuran en el cenit de la cartelera literaria introducen toda clase de sofismas y mentiras históricas para desacreditar las experiencias religiosas (Ejemplo: El Evangelio según Jesucristo, del Premio Nobel José Saramago). Muchas otras propalan un escepticismo que desmantela las conciencias de toda certidumbre y las deja aptas para ser confiscadas por las ideologías de izquierda. Y un buen número de sus representantes políticos e intelectuales las han traducido a la cultura popular, y han usado los medios de comunicación para convencer a las personas comunes y corrientes de que ser agnóstico es señal de una inteligencia superior.
Publicitan estadísticas ficticias o reales, y las interpretan según su propia conveniencia.
El objetivo es implantar la creencia de que ciertas actitudes y conductas generalizadas son normales, y por lo tanto normativas.

4.3 La manipulación empresarial.
Sometidos a las exigencias de la competitividad, los empresarios tienden a cumplir rigurosamente sus metas de producción y a reducir al máximo posible sus costos directos e indirectos. La degradación de los trabajadores a la categoría de potencial humano, de mero parámetro operativo, es a veces una consecuencia de ese imperativo, cuando los empresarios atienden exclusivamente al lucro, al llamado margen de utilidades, y a derrotar a sus competidores por la vía de los precios. En tal caso, los argumentos empleados para justificar esa depredación laboral son inevitablemente manipuladores, tanto en sus conceptos como en su lenguaje.

4.4 La manipulación cientificista y tecnocrática.
Los científicos empiristas y materialistas manipulan cuando afirman dogmáticamente que el método experimental y matemático es el único que permite alcanzar un ver-dadero conocimiento la realidad. Es la óptica científicista, que adultera los auténticos objetivos de la ciencia y difunde a veces teorías carentes de todo fundamento científico, hasta convertirlas en creencias populares masivas. Quizás la más conocida es la teoría evolucionista de Darwin, actualmente reciclada por el neoevolucionismo, que reduce al ser humano a la misma condición de los animales, pero que hoy está siendo sometida a una severa crítica por científicos de vanguardia, sobre todo en el campo de la biología molecular.
Los tecnócratas manipulan cuando proclaman que la tecnología es la única opción que asegura el bienestar y la felicidad humanas, y que constituye la clave áurea de nuestro futuro.
La manipulación científicista y tecnocrática se conecta a menudo con la manipulación ideológica llevada a cabo por el marxismo y por el liberalismo “duro”, pues su denominador común es el empirismo materialista.
Una de esas manipulaciones consiste en usar los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos para falsificar la vida humana real, alterando su sentido y reduciendo su valor; en último término, cosificándola. Dicha adulteración se sustenta en falsos principios y falsas normas de acción, tales como “Todo lo factible es lícito”, “Toda innovación tecnológica genera progreso”, “No existe una naturaleza humana inmutable; por lo tanto, los seres humanos pueden ser modificados por completo, sometiéndolos a procesos tecnológicos idóneos para lograr tales transmutaciones”.
La Escuela de Pensadores de Frankfurt ha declarado al respecto: “El módulo de pensamiento de las ciencias exactas no puede aplicarse sin más a la sociedad. La condición de la verificabilidad experimental conduce necesariamente a la contemplación unidimensional del hombre. En este sentido, la teoría crítica tiene razón en oponerse a tal modelo operacional exigiendo una transformación cualitativa del compromiso del hombre para lograr un ordenamiento más humano de la existencia. (F. Bockle, 1971).

4.5 La manipulación de los políticos. Ya se habló de sus estrategias. Se puede agregar que el político demagogo, para engañar sin ser advertido, tiende a reducir el voltaje moral de la gente, a fin de anestesiar su capacidad de exigir una mayor calidad en el planteamiento de los problemas y en la búsqueda de soluciones.
El propósito es inducir a la ciudadanía a que adopte como ideal de vida el bienestar exclusivamente pragmático, y a que lo busque en la posesión y el consumo de bienes utilitarios. Los hechos reales han demostrado hasta la saciedad que esa fórmula no funciona,
que el pragmatismo existencial se sitúa en las antípodas de la verdadera felicidad.

4.6 La manipulación de los educadores.
Los tiranos procuran por todos los medios que la gente se mantenga en un bajo nivel cultural, para que su capacidad de discernimiento sea mínima y resulten fácilmente manipulables.
En las sociedades y estados autoritarios —escribe Bernard Haring— todo el proceso educativo se orienta a obtener ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. Se evita y reprime todo lo que pueda suscitar un espíritu crítico.
La manipulación educativa suele operar también en oculta vinculación con la manipulación ideológica. Es otra de las estrategias urdidas por Gramsci y el socialismo renovado: permear ideológicamente la educación, proclamando un decidido interés por la cultura y el progreso. Pero se trata de una cultura y un progreso reduccionistas, que sólo acogen las opciones empírico-materialistas decretadas por la versión contemporánea del marxismo.

4.7 La manipulación de los constructores y urbanistas.
Algunos de ellos manipulan el espacio para obtener el máximo de lucro posible, en vez de diseñar un entorno auténticamente humano, que cubra todos los requerimientos naturales de la vida, incluidos los del intercambio social, los de una sana relación con el medio ambiente, y los que demanda la dimensión trascendente del hombre..

4.8 La manipulación de la prensa y los medios de comunicación.
A lo ya dicho podemos agregar que son usados para jugar un papel determinante en el concierto sociopolítico del momento. Suelen estar dirigidos por estrategas encubiertos, cuyo objetivo es difundir algún sistema cerrado de ideas, mediante un arsenal de slogans altamente eficaces.
Convierten así la información en propaganda, y ponen en juego todos los recursos del lenguaje para seducir a las masas.
Hay una multitud de trucos periodísticos al respecto: dónde poner la noticia, cómo ilustrarla, cómo se redacta, cómo se interpreta, etc. Otro ardid es la desinformación, la omisión de noticias inconvenientes, e incluso la franca mentira y la orquestación de todo un ámbito de acontecimientos, como ocurrió en el caso de Jovino Novoa.

5. CONSECUENCIAS DE LA MANIPULACIÓN EN EL SER HUMANO.
5.1 La manipulación condiciona nuestra conducta, la orientación que damos a nuestra existencia, nuestra concepción del mundo, y nos bloquea la posibilidad de alcanzar la felicidad mediante un pleno desarrollo humano.

5.2Reduce la sociedad a una masa indiferenciada y uniforme, pasivamente sometida a los poderes políticos o económicos, o la fragmenta en bandos antagónicos irreconciliables, e incluso revanchistas, que hacen imposible la solidaridad y la colaboración, factores indispensables para una auténtica convivencia humana. Desarticula las instituciones, y deja el escenario sociopolítico inerme ante la futura dominación.

5.3 La especie humana está dotada de una naturaleza común, pero cada uno de sus miembros es una persona, un individuo único e irrepetible, y esa condición natural le confiere una dignidad absoluta, que no puede ser confiscada por ningún poder de este mundo. Por otra parte, Martin Buber dice que somos relación-con, y que cada una de nuestras acciones repercuten en los demás. Las ideologías mutilan ambas dimensiones ontológicas: el valor absoluto del individuo, y su tendencia intrínseca a compartir la vida con todos sus semejantes.

5.4 Por último, como sólo la verdad nos hace libres, la manipulación nos impide ejercer nuestra libertad interior, es decir, nuestra capacidad de ser los protagonistas y artífices de nuestras propias vidas

6. ANTÍDOTOS CONTRA LA MANIPULACIÓN.
6.1 El recurso más eficaz del manipulador es la superficialidad, impuesta desde la partida, y de modo rotundo y contundente. Dicho recurso, que alinea todas las posibilidades a su favor, va unido a la ambigüedad y la confusión. De ahí que el primer requisito para conservar la libertad interior frente a sus agresiones sea poner al descubierto los malabarismos que despliega para obnubilar nuestros procesos mentales. Eso nos exige estar alertas para reconocerlos, aprender a pensar con rigor, adquirir una sólida educación humanista, y orientar inteligentemente a los demás hacia esas mismas instancias.
Dice Michel Ende, en un pasaje de su libro Momo: “Los hombres grises sólo pueden hacer su oscuro negocio si nadie los reconoce… ¡Lo único que tenemos que hacer es cuidar de que resulten visibles! Porque el que los ha reconocido una vez los recuerda y los reconoce enseguida. De modo que no pueden hacernos nada: seremos intocables”.

6.2 Adoptar una postura crítica ante las informaciones de los medios de comunicación.
No podemos reducir el alcance de esos medios, o someterlos a un “control de veracidad”, pero sí podemos revisar los datos e interpretaciones que nos entregan, para discernir cuáles son reales y cuáles están manipulados. Es importante conocer la técnica periodística, porque permite detectar muchos trucos como los siguientes:
a) A veces se concede un titular de tres columnas —que de por sí implica una alta valoración— a noticias insignificantes, pero que el medio quiere magnificar.
b) Otras veces se silencian temas y sucesos relevantes para la vida humana, de carácter ético, psicológico, filosófico, y hasta científico (por ejemplo, los planteamientos del movimiento de avanzada Intelligent Design (Diseño Inteligente), cuyo objetivo es utilizar los más recientes descubrimientos de la biología para demostrar la existencia de un Ser Superior creador de la vida).
c) Si alteran una información y alguien reclama el derecho a réplica, esa réplica aparece en un lugar donde nadie la ve (en el caso de la prensa escrita), o es mencionada fugazmente y como de paso en los medios audiovisuales (radio y TV).
d) Se exaltan al primer plano figuras insignificantes, pero que sirven bien a sus propósitos.
e) Se escogen y retocan las imágenes impresas y televisivas que favorecen el mensaje que se quiere transmitir.

6.3 Ya dijimos que la primera ley del demagogo es no matizar los conceptos. En contrapartida, la defensa de nuestra libertad intelectual requiere exigir al demagogo aclaraciones muy precisas de lo que afirma.
Ejemplo:
Afirmación: Tomar Bacardí es cosa de hombres.
Pregunta: ¿Qué entiende Ud. por hombre?
Respuesta: XXX.
Nueva pregunta:¿Cómo puede un vaso de Bacardí producir ese desarrollo humano?
Este tipo de preguntas, hechas al estilo socrático, desarman al manipulador. Si permitimos, por el contrario, que el término “hombre” opere en nuestra mente con toda la carga emocional que implica, entramos en el proceso de fascinación que pretende el manipulador para vender su mercancía.

6.4 Una medida necesaria para promover la renovación ética de las personas y la sociedad, es evitar la superficialidad y banalidad en el tratamiento de las cuestiones de fondo de la vida. Cuando tales asuntos son abordados de esa manera, a menudo parecen oponerse entre sí, y entonces conducen a un empobrecimiento de la existencia, en lugar de las expectativas de crecimiento que generan cuando se vinculan y complementan.
Ejemplos de oposición ficticia:
Libertad versus normas y límites.
Individuo versus sociedad.
Autonomía versus heteronomía.
Derechos versus deberes ciudadanos.
Pensamiento racional versus emociones.
Convicciones propias versus diversidad.
Bienestar económico versus trascendencia.
Placer versus moral.
Sexo versus amor.

6.5 Los grandes temas históricos, éticos, antropológicos y religiosos no deben someterse al arbitrio de meros aficionados, como los opinólogos. Son extremadamente complejos, y exigen en consecuencia un conocimiento idóneo y un estricto rigor profesional.
Se intenta justificar esta práctica con tres argumentos especiosos e inconsistentes:
“Todo ciudadano debe tener libertad de expresión”. “La libertad de expresión debe ser absoluta”. “Toda opinión es digna de respeto”.
Cualquiera que objete tales consignas es considerado un defensor de la censura, totalitario y fascista. Mientras tanto, se manipula al pueblo con toda clase de burdos engaños que lo mantienen estancado en los niveles infrahumanos del subdesarrollo.

6.6 Según la teoría que los científicos llaman de masa crítica, cuando cierto número de miembros de una especie ejecuta una cantidad de acciones que dan por resultado un mismo comportamiento (llamado número de masa crítica), se produce el mismo comportamiento en los restantes miembros de la especie.
En el caso del ser humano, cuando cierta masa crítica de personas comienza a pensar o actuar de determinada manera, el resto adopta su pensamiento o comportamiento insensiblemente, sin ningún tipo de reflexión. En otras palabras, nuestros pensamientos, sentimientos y conductas inciden en todas las personas, incluso en aquellas con quienes no hemos tratado nunca.
Por tanto, la idea de aunar voluntades orientadas a la trascendencia humana, o que trabajen por unificar y dar coherencia a todo el cuerpo social, con el propósito de influir progresivamente en más y más personas, no es de ninguna manera utópica o descabellada.

6.7 El quiebre del sentido de la vida y la exaltación del absurdo es otra meta de la revolución oculta que intenta minar los cimientos espirituales del hombre actual.
Para ejercer y expandir nuestra libertad interior, además de pensar con rigor necesitamos experimentar el valor que adquiere nuestra vida cuando optamos por un alto ideal, como es el de revertir la infelicidad contemporánea volviendo a introducir en nuestra cultura los códigos naturales de la condición humana y de la realidad, los únicos que pueden conducirnos a un mejor futuro y a un mejor destino.
7. BIBLIOGRAFÍA.
1. La revolución oculta. Manipulación del hombre. Alfonso López Quintás.
2. Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre. Alfonso López Quintás.
3. El secuestro del lenguaje. Alfonso López Quintás.
4. El poder. Romano Guardini.
5. El crepúsculo de las ideologías. Fernandez de la Mora.
6. Etica de la manipulación. Bernhard Haring.
7. Physical control of the mind. Bernard Haring.
8. Quaderni del Carcere. Antonio Gramsci.
9. Aproximación al misterio del ser. Gabriel Marcel.
 10. El reencantamiento del mundo. Morris Berman.
 11. El miedo a la libertad. Erich Fromm.
 12. El hombre light. Enrique Rojas.
 13. El enigma de lo poético. Sergio Peña y Lillo.
 14. El personalismo. Emmanuel Mounier.

 15.Espiritualidad y Libertad. Nikolas Berdaiev.